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Portada » Archivo de Jorge Álvarez Murcia

Jorge Álvarez Murcia

Un relato en el que gana la obsesión por el poder

Sánchez contra Ayuso

A la hora en que todos los martes suena su despertador, se levantará de su extrañamente vasta cama de estilo japonés, presta para hacer sus ejercicios de conexión, su taichí adaptado aprendido tras su último viaje a China. Cuando, veinte minutos después, se dirija a su cocina americana para prepararse su zumo, a partir de una hortera variedad de frutas frescas ya peladas y cortadas por su servicio y, como hace cada mañana, mirará su reloj de pared para comprobar que son las siete

Una improbabilidad entre un millón

Hay veces en las que a Juan Antonio le sobra tiempo para ir a ver a su madre y otras, la mayoria, para sentarse en el soportal de su casa o para escuchar la radio en un pequeño transistor que se escucha peor que su móvil pero que es más auténtico, dice.

Martina con hielo

En la pantalla del móvil un tal Mario reproduce con gran destreza la melodía de salida del Show de La Pantera Rosa, lo que Sergio aprovecha para dar por finalizado el encuentro ocasional, a la salida del banco, con uno de esos compañeros con los que no tienes más remedio que cruzarte cada día, menos si sales por una de esas ventanas que los bancos nunca tienen.

Luz: un lugar donde vivir.

Los pensamientos que atraviesan la mente de Marcos lloran una pena que golpean su cabeza haciendo que se caiga la pintura de las paredes. No se trata del típico temblor que hace que todo se mueva por dentro y que las paredes tiemblen, que el suelo se angule poniendo en peligro la integridad de cualquiera y en entredicho las leyes de la física, no.

Chicas, jóvenes y nuevas

Sé que no hay medida, actuación, sentencia ni tiempo que arregle este roto. No existe arena capaz de cubrir el boquete que ha dejado este impacto. Nos ha partido en dos y ahora no encuentro a la parte razonable. Soy la mitad sin luz, la negrura más profunda de la mirada más perdida, la mitad amarga, la agria. Soy la mitad mala. No existe fuerza capaz de enderezar este hierro doblado, torcido, desequilibrado e inútil en que se ha convertido nuestra vida. No voy a poder con esto, tal cual está. Este dolor no lo conozco, no lo controlo, no lo comprendo.

Se alquila amor propio. Razón aquí.

La confianza no es una estrategia de marketing ni un argumento de ventas. A la confianza no se la puede tratar como si fuera una herramienta, un instrumento, un utensilio. La confianza no se gana, la confianza se conquista desde la escucha, la atención y la empatía y perderla es una derrota vital de tal magnitud que deberían estar contempladas terapias profesionales, bajas laborales y retiros adaptados…

La encrucijada de la tercera acepción

Hoy os voy a hablar de las encrucijadas.

Si estás leyendo un libro, no sé, una novela de aventuras, por ejemplo, posiblemente el escritor dará instrumentos al narrador para que te describa el lugar en que te encuentras de la manera más gráfica posible ya que tienes que ser capaz de verla, oírla e incluso olerla.

Clásico, estilo Bergere

Encajonado en aquel sillón clásico estilo Bergere con orejeras de color vino tinto, Gorka suda considerablemente por cada uno de los poros de su piel, mientras nota como la camiseta blanca de tirante ancho se le pega poco a poco a su más que orondo cuerpo. Un fuerte olor a amoniaco se mezcla con los treinta y seis grados, y el ochenta por ciento de humedad del ambiente hace el resto. Le cuesta respirar y huele mal, a veces ve borroso y nota como el pelo se le pega a la cabeza. El sudor chorrea por su frente tan abundantemente que las cejas empapadas ya no sirven para nada. Poco a poco, las gotas inundan sus ojos provocándole un intenso escozor que es incapaz de evitar debido a que sus brazos, apoyados en línea recta sobre el sillón, parecen muertos. No consigue entender por qué no…Leer más »Clásico, estilo Bergere

Sara

– ¿No recuerdas qué pasó?

– Hacen mal sus feas palabras en mis pesadillas, ¡dile que se detenga!

La melena enmarañada le llegaba hasta empaparse con el agua, que abundante, rebosaba a borbotones vertiéndose por el piso de un baño en la planta baja que casi estaba inundado. Mojadas palmas y dedos, sus deshidratadas manos se aferraban fuertemente a los bordes del lavabo manteniéndola inclinada como a ciento treinta grados. Descalzada y con el pijama, mojado hasta los tobillos, los dibujos estampados ascienden hasta el ombligo, donde cuerda de embalar, anudada doblemente, ciñe al talle un pantalón que hace poco entraba exacto.

Sobre parpados morados, sus inmensos ojos miel, reflejan atormentados la angustia del que ha perdido, una lucha interminable contra instintos animales que la mantienen en vilo, despierta y con «diez sentidos». Y contrastan con el gris de una piel que no se toca porque ya no siente el tacto cálido de otras horas.Leer más »Sara

El lugar perfecto

Maternidad interrumpida

El lugar perfecto
Confesiones

«Hoy cumplimos dos semanas Paula y en lo único que pienso es en revelarme. Si no lo he hecho, es porque en el fondo sé que hago lo correcto.

Hoy es el día en que nuestros caminos se separan momentáneamente. No olvides que nada me haría más feliz que traerte conmigo, pero hemos de entender que es lo mejor para las dos, o al menos, eso dice la abuela, con algo de razón, por cierto.

Sé que te preguntas por qué hija mía y es que a veces, las respuestas más evidentes, son las más difíciles de entender; cariño, mamá fue una egoísta inconsciente que no pensó en las consecuencias y aunque sepa que si vinieras, saldríamos adelante, no estoy dispuesta a que tus circunstancias se acerquen ni a «una milla marítima” de las que he vivido yo.

Pronto volverás, te lo prometo. Pronto serás, y serás lo que quieras porque tu familia te ayudará con cariño, atención y la seguridad necesaria para forjarte una personalidad sana, fuerte. Esto es lo que quiero para ti y la verdad, ahora no puedo dártelo.Leer más »Maternidad interrumpida

Tison

santiago pelañez

Santiago Pelañez publica con gran éxito su primer libro, Observar es de Humanos. 

2 de septiembre de 1990.

«El campeón de España los pesos semipesados, Santiago Pelañez, publica Observar es de Humanos, una ácida mirada a la sociedad, en la que analiza las relaciones establecidas entre…

Hostia que da familia de luto. Tison es lo que todos conocemos como una mala bestia, lo mismo le da subir tres pisos de angostas escaleras con un canapé familiar, que pegarse con cuatro o cinco sin apenas hacerse un rasguño. Todos en su barrio le conocen desde que, sin apenas levantar “dos palmos” del suelo ya apuntaba alto, concretamente a la entrepierna ¡Sí! ¡Efectivamente amigos, a los santos, gordos y orgullosos! directamente, sin margen de error ni importarle si eres más alto, más guapo, más fuerte, másLeer más »Tison

Sólo el rey perdonará los pecados de Dios.

La muerte espera
La muerte espera

La poca luz no ayudaba a que sus pupilas pudieran distinguir con claridad qué era lo que le rodeaba. Un haz entraba por lo que parecía ser una ventana minúscula con tres barrotes a una altura imposible. Más abajo, frente a él, una escupidera cuyo blanco se intuía entre los restos de heces. A su izquierda, una enorme puerta de madera con un portillo y el número 13, encima, una inscripción, “SOLO EL REY PERDONARÁ LOS PECADOS DE DIOS”. Nada más alcanzaba a ver.
Aturdido, el frío se había apoderado de Jesús hasta hacerle sentir que sus huesos se quebrarían al más mínimo movimiento. Unos pasos se acercaban y un extraño cosquilleo en la pernera derecha, que se convirtió en un agudo grito de dolor al sentir el mordisco de la peste, lo hizo incorporarse para acertar a sacar unaLeer más »Sólo el rey perdonará los pecados de Dios.

Un maldito error

¿Cuándo lo pierdes todo, la vida deja de tener sentido?
¿Cuándo lo pierdes todo, la vida deja de tener sentido?

La histeria se ha apoderado de Víctor. Nervioso, trata de introducir con desatino las balas en su viejo revólver. Tan frías como la muerte misma, una de ellas se precipita al vacío. El sonido metálico al impactar con la tarima congeló el tiempo, su rodar hizo presagiar el peor de los finales.

Lo ha perdido todo, la última esperanza de obtener un puesto de socio en el bufete se había esfumado por una cuestión de principios y sabe que no podrá perdonarse. El precio a pagar es demasiado alto y ya no le quedan fuerzas para volver a empezar. Su mundo se ha venido abajo destrozando sus esperanzas con el mismo estruendo con el que su pistola acabará con su inútil vida. Además está Ana.

Ana lo es todo para él y bajo ningún concepto la iba a arrastrar al abismo que asoma bajo sus pies.

El incesante sudor nervioso, hacía de su frente unaLeer más »Un maldito error

¿Quién soy?

Permite que me presente:
Soy todo lo que tú anhelas, la alegría en lo más hondo, la sonrisa de tu alma, la satisfacción de un padre o el amor de tu mamá, la complicidad de hermano o la sincera amistad. Aquello por lo que naces, tu motivo de vivir, las respuestas de tu vientre, lo más deseado por ti. Crecéis queriendo de mí, bebiendo de mi elixir, confiando en que ando cerca para poder sonreír, reflejándose por fin, ese lóbrego camino que no ves, que crees perdido, que se siente y se percibe, del que hablan con sigilo. La que buscas con ahínco y te quieres tropezar. La que guardas en secreto si descubres donde está, protegiéndola en silencio, «¡no me la quieran quitar!»
Soy la llama de la vida que te alumbra la ilusión, con quien sueñas cada noche recostada en el sillón. Motivo de la existencia, tu aspiración animal. Yo te abrazo, te acaricio, yo teLeer más »¿Quién soy?

Tierra Seca

Photo by David Peinado on Pexels.com

La devastación de la guerra

– Chris, estamos en directo.
– Cómo podéis ver, ahora las casas son bloques de piedra esparcidos por el suelo. Estamos a más de 40 grados y el aire es irrespirable. La milicia ha sitiado el pueblo y sólo se puede salir por el oeste atravesando más de seiscientos kilómetros de desierto, pero aunque quisiéramos, el polvo que levantan los morteros apenas nos deja ver más de dos metros delante de nosotros. Los cadáveres se amontonan por las calles a cientos, a miles. El río Ghon se ha convertido en una improvisada fosa común que con más de cincuenta metros de ancho ahora se puede cruzar por encima de los cuerpos sin vida de los habitantes de Tonga.
Lo que está sucediendo aquí es un delito contra la humanidad, un genocidio. Mujeres y niños son sometidos ante la mirada de sus maridos y padres, para luego acabar con ellos de unLeer más »Tierra Seca

Marisa

Photo by Fernando Serrano on Pexels.com
Marisa se cansó de la injusticia

Ya está todo preparado y ni siquiera te has enterado, mis cosas fuera de aquí, el cajón de los cuchillos vacío y los niños en casa de mis padres. Hoy, va a ser el último día que vivo este infierno.
Nunca más tus manos de lija, sucias de cobardía, volverán a golpearme, nunca más volverás a tocarme, nunca más tu aliento de alimaña venenosa susurrará en mi oído que soy tuya, nunca más tu mirada vacía, gris, nunca más tu alma pútrida sentirá la fragancia de mi perfume, nunca más el miedo, nunca más congresos inventados, nunca más estas gafas de pasta negra que oscurecen mi alma, nunca más me llamarás puta. Tus menosprecios no serán, nunca más, el sonido de mi despertador, nunca más tus golpes me llevarán a duras penas a la cama, dolorida y angustiada. Pero sobre todo y por encima de todo, nunca más volverás aLeer más »Marisa

La Mansión Jeydeby

Entra, si te atreves
La planta baja de la entrada al infierno

Un fuerte olor a muerte va devolviéndole a la realidad, mientras la poca luz dilata unas pupilas que dejan entrever lo que parecen cabezas moviéndose histéricas sobre él. Cuatro grilletes sujetos a cadenas, tensadas por poleas, le apresan de muñecas y tobillos y estiran sus miembros haciendo de su cuerpo una famélica equis a punto de partirse por la mitad. Varias antorchas proporcionan toda la luz de la estancia mientras, un inexplicable, aterrador y continuo alarido, inunda pasillos, dormitorios, cocina y salones, de aquella lujosa mansión victoriana del siglo XIX.

La sensación es la de que no tiene miembros, ni los siente ni padece dolor. Noción del tiempo y orientación son conceptos hace tiempo ya olvidados, debido a que su estado de consciencia va y viene sin control. Cree estar boca arriba y sabe que el hedor le terminará matando, sino lo hacen antes esas extrañas sombras que oscilan sobre su cabeza. Los espasmos involuntarios provocados porLeer más »La Mansión Jeydeby