Leona
Aquel piso era perfecto, sin lujos extravagantes ni ostentosos. Nada o poco era lujoso, pero no le faltaba detalle. De obra nueva, la estructura estaba… Leer más »Leona
Aquel piso era perfecto, sin lujos extravagantes ni ostentosos. Nada o poco era lujoso, pero no le faltaba detalle. De obra nueva, la estructura estaba… Leer más »Leona
En estas últimas dos semanas, desde que enterramos a Fede, vengo preguntándome cuánto tiempo tardaría el servicio de asistencia sanitaria en socorrer a alguien que… Leer más »La flor de la cicuta
A la hora en que todos los martes suena su despertador, se levantará de su extrañamente vasta cama de estilo japonés, presta para hacer sus… Leer más »Sánchez contra Ayuso
Samu está extraordinariamente relajado cuando su portero automático le corta la respiración durante la milésima de segundo necesaria para que su pierna izquierda ejecute un… Leer más »Más molesto que mortal
No sabe si será capaz de matarla, pero sí que ha dejado de ser un simple incordio. Va y viene sin avisar. La interrumpe. Alarga… Leer más »Con cien palabras: Poca luz
¿Te acuerdas de cuando se vendían revistas con crucigramas, sopas de letras o siete diferencias en los quioscos en plena calle? ¿Queda alguno en tu… Leer más »El crucigrama
Empieza a registrar su basura convencido de encontrar la pista definitiva. Oculto en las doce de la noche va traspasando el contenido de aquel cubo… Leer más »Con cien palabras: Adolescencia
Con la única intención de que las historias que se dibujan en mi cabeza para los Relatos en Cadena de La Ser tejan una etiqueta… Leer más »Con cien palabras: Él finge que no le importa
Con la única intención de que las historias que se dibujan en mi cabeza para los Relatos en Cadena de La Ser tejan una etiqueta… Leer más »Con cien palabras: Ella finge dormir
Hay veces en las que a Juan Antonio le sobra tiempo para ir a ver a su madre y otras, la mayoria, para sentarse en… Leer más »Una improbabilidad entre un millón
En la pantalla del móvil un tal Mario reproduce con gran destreza la melodía de salida del Show de La Pantera Rosa, lo que Sergio… Leer más »Martina con hielo
Todos deberíamos encontrar motivos para estar descontentos por muy sana que nos parezca la sociedad de la que formamos parte
Los pensamientos que atraviesan la mente de Marcos lloran una pena que golpean su cabeza haciendo que se caiga la pintura de las paredes. No… Leer más »Luz: un lugar donde vivir.
Sé que no hay medida, actuación, sentencia ni tiempo que arregle este roto. No existe arena capaz de cubrir el boquete que ha dejado este… Leer más »Chicas, jóvenes y nuevas
La confianza no es una estrategia de marketing ni un argumento de ventas. A la confianza no se la puede tratar como si fuera una… Leer más »Se alquila amor propio. Razón aquí.
Hoy os voy a hablar de las encrucijadas.
Si estás leyendo un libro, no sé, una novela de aventuras, por ejemplo, posiblemente… Leer más »La encrucijada de la tercera acepción
Encajonado en aquel sillón clásico estilo Bergere con orejeras de color vino tinto, Gorka suda considerablemente por cada uno de los poros de su piel, mientras nota como la camiseta blanca de tirante ancho se le pega poco a poco a su más que orondo cuerpo. Un fuerte olor a amoniaco se mezcla con los treinta y seis grados, y el ochenta por ciento de humedad del ambiente hace el resto. Le cuesta respirar y huele mal, a veces ve borroso y nota como el pelo se le pega a la cabeza. El sudor chorrea por su frente tan abundantemente que las cejas empapadas ya no sirven para nada. Poco a poco, las gotas inundan sus ojos provocándole un intenso escozor que es incapaz de evitar debido a que sus brazos, apoyados en línea recta sobre el sillón, parecen muertos. No consigue entender por qué no…Leer más »Clásico, estilo Bergere
– ¿No recuerdas qué pasó?
– Hacen mal sus feas palabras en mis pesadillas, ¡dile que se detenga!
La melena enmarañada le llegaba hasta empaparse con el agua, que abundante, rebosaba a borbotones vertiéndose por el piso de un baño en la planta baja que casi estaba inundado. Mojadas palmas y dedos, sus deshidratadas manos se aferraban fuertemente a los bordes del lavabo manteniéndola inclinada como a ciento treinta grados. Descalzada y con el pijama, mojado hasta los tobillos, los dibujos estampados ascienden hasta el ombligo, donde cuerda de embalar, anudada doblemente, ciñe al talle un pantalón que hace poco entraba exacto.
Sobre parpados morados, sus inmensos ojos miel, reflejan atormentados la angustia del que ha perdido, una lucha interminable contra instintos animales que la mantienen en vilo, despierta y con «diez sentidos». Y contrastan con el gris de una piel que no se toca porque ya no siente el tacto cálido de otras horas.Leer más »Sara

«Hoy cumplimos dos semanas Paula y en lo único que pienso es en revelarme. Si no lo he hecho, es porque en el fondo sé que hago lo correcto.
Hoy es el día en que nuestros caminos se separan momentáneamente. No olvides que nada me haría más feliz que traerte conmigo, pero hemos de entender que es lo mejor para las dos, o al menos, eso dice la abuela, con algo de razón, por cierto.
Sé que te preguntas por qué hija mía y es que a veces, las respuestas más evidentes, son las más difíciles de entender; cariño, mamá fue una egoísta inconsciente que no pensó en las consecuencias y aunque sepa que si vinieras, saldríamos adelante, no estoy dispuesta a que tus circunstancias se acerquen ni a «una milla marítima” de las que he vivido yo.
Pronto volverás, te lo prometo. Pronto serás, y serás lo que quieras porque tu familia te ayudará con cariño, atención y la seguridad necesaria para forjarte una personalidad sana, fuerte. Esto es lo que quiero para ti y la verdad, ahora no puedo dártelo.Leer más »Maternidad interrumpida

Santiago Pelañez publica con gran éxito su primer libro, Observar es de Humanos.
2 de septiembre de 1990.
«El campeón de España los pesos semipesados, Santiago Pelañez, publica Observar es de Humanos, una ácida mirada a la sociedad, en la que analiza las relaciones establecidas entre…
Hostia que da familia de luto. Tison es lo que todos conocemos como una mala bestia, lo mismo le da subir tres pisos de angostas escaleras con un canapé familiar, que pegarse con cuatro o cinco sin apenas hacerse un rasguño. Todos en su barrio le conocen desde que, sin apenas levantar “dos palmos” del suelo ya apuntaba alto, concretamente a la entrepierna ¡Sí! ¡Efectivamente amigos, a los santos, gordos y orgullosos! directamente, sin margen de error ni importarle si eres más alto, más guapo, más fuerte, másLeer más »Tison