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¿Quién soy?

Permite que me presente:
Soy todo lo que tú anhelas, la alegría en lo más hondo, la sonrisa de tu alma, la satisfacción de un padre o el amor de tu mamá, la complicidad de hermano o la sincera amistad. Aquello por lo que naces, tu motivo de vivir, las respuestas de tu vientre, lo más deseado por ti. Crecéis queriendo de mí, bebiendo de mi elixir, confiando en que ando cerca para poder sonreír, reflejándose por fin, ese lóbrego camino que no ves, que crees perdido, que se siente y se percibe, del que hablan con sigilo. La que buscas con ahínco y te quieres tropezar. La que guardas en secreto si descubres donde está, protegiéndola en silencio, «¡no me la quieran quitar!»
Soy la llama de la vida que te alumbra la ilusión, con quien sueñas cada noche recostada en el sillón. Motivo de la existencia, tu aspiración animal. Yo te abrazo, te acaricio, yo teLeer más »¿Quién soy?

Tierra Seca

Photo by David Peinado on Pexels.com

La devastación de la guerra

– Chris, estamos en directo.
– Cómo podéis ver, ahora las casas son bloques de piedra esparcidos por el suelo. Estamos a más de 40 grados y el aire es irrespirable. La milicia ha sitiado el pueblo y sólo se puede salir por el oeste atravesando más de seiscientos kilómetros de desierto, pero aunque quisiéramos, el polvo que levantan los morteros apenas nos deja ver más de dos metros delante de nosotros. Los cadáveres se amontonan por las calles a cientos, a miles. El río Ghon se ha convertido en una improvisada fosa común que con más de cincuenta metros de ancho ahora se puede cruzar por encima de los cuerpos sin vida de los habitantes de Tonga.
Lo que está sucediendo aquí es un delito contra la humanidad, un genocidio. Mujeres y niños son sometidos ante la mirada de sus maridos y padres, para luego acabar con ellos de unLeer más »Tierra Seca

Marisa

Photo by Fernando Serrano on Pexels.com
Marisa se cansó de la injusticia

Ya está todo preparado y ni siquiera te has enterado, mis cosas fuera de aquí, el cajón de los cuchillos vacío y los niños en casa de mis padres. Hoy, va a ser el último día que vivo este infierno.
Nunca más tus manos de lija, sucias de cobardía, volverán a golpearme, nunca más volverás a tocarme, nunca más tu aliento de alimaña venenosa susurrará en mi oído que soy tuya, nunca más tu mirada vacía, gris, nunca más tu alma pútrida sentirá la fragancia de mi perfume, nunca más el miedo, nunca más congresos inventados, nunca más estas gafas de pasta negra que oscurecen mi alma, nunca más me llamarás puta. Tus menosprecios no serán, nunca más, el sonido de mi despertador, nunca más tus golpes me llevarán a duras penas a la cama, dolorida y angustiada. Pero sobre todo y por encima de todo, nunca más volverás aLeer más »Marisa

La Mansión Jeydeby

Entra, si te atreves
La planta baja de la entrada al infierno

Un fuerte olor a muerte va devolviéndole a la realidad, mientras la poca luz dilata unas pupilas que dejan entrever lo que parecen cabezas moviéndose histéricas sobre él. Cuatro grilletes sujetos a cadenas, tensadas por poleas, le apresan de muñecas y tobillos y estiran sus miembros haciendo de su cuerpo una famélica equis a punto de partirse por la mitad. Varias antorchas proporcionan toda la luz de la estancia mientras, un inexplicable, aterrador y continuo alarido, inunda pasillos, dormitorios, cocina y salones, de aquella lujosa mansión victoriana del siglo XIX.

La sensación es la de que no tiene miembros, ni los siente ni padece dolor. Noción del tiempo y orientación son conceptos hace tiempo ya olvidados, debido a que su estado de consciencia va y viene sin control. Cree estar boca arriba y sabe que el hedor le terminará matando, sino lo hacen antes esas extrañas sombras que oscilan sobre su cabeza. Los espasmos involuntarios provocados porLeer más »La Mansión Jeydeby

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