Sánchez contra Ayuso
A la hora en que todos los martes suena su despertador, se levantará de su extrañamente vasta cama de estilo japonés, presta para hacer sus ejercicios de conexión, su taichí adaptado aprendido tras su último viaje a China. Cuando, veinte minutos después, se dirija a su cocina americana para prepararse su zumo, a partir de una hortera variedad de frutas frescas ya peladas y cortadas por su servicio y, como hace cada mañana, mirará su reloj de pared para comprobar que son las siete





