Chicas, jóvenes y nuevas
Sé que no hay medida, actuación, sentencia ni tiempo que arregle este roto. No existe arena capaz de cubrir el boquete que ha dejado este impacto. Nos ha partido en dos y ahora no encuentro a la parte razonable. Soy la mitad sin luz, la negrura más profunda de la mirada más perdida, la mitad amarga, la agria. Soy la mitad mala. No existe fuerza capaz de enderezar este hierro doblado, torcido, desequilibrado e inútil en que se ha convertido nuestra vida. No voy a poder con esto, tal cual está. Este dolor no lo conozco, no lo controlo, no lo comprendo.
