No sabe si será capaz de matarla, pero sí que ha dejado de ser un simple incordio. Va y viene sin avisar. La interrumpe. Alarga sus respiraciones hasta hacerla perder el hilo de sus pensamientos cambiándola de carril, incluso de dirección. Ahora, su asfixia se extiende desde las tripas hasta un corazón que, últimamente, late a ritmo de réquiem. Su ansiedad es una mano que le aprieta las ganas de vivir, las envuelve en bostezos infinitos y se las devuelve convertidas en necesidad de sofá, chocolate y redes sociales.
No está segura de qué será capaz pero sí de que una de las dos tiene que morir.
¡Fins aviat!
Si te han gustado estas cien palabras, te paso dos títulos sobre el tema que creo que te van a encantar

Una historia contada desde la perspectiva de un adolescente con autismo, pero que refleja de forma poderosa la ansiedad social y emocional.

Muy popular entre jóvenes adultos. Charlie, el protagonista, lidia con traumas, ansiedad y depresión en su proceso de madurez. No te lo pierdas.